Cómo hemos cambiado… ¿o quizás no tanto?

Tal día como hoy, 18 de febrero, en el año 1934, Noruega promulgaba una ley mediante la cual las mujeres tendrían acceso a todos los cargos oficiales del Estado y la Iglesia. Dos años después, el 16 de febrero de 1936, se celebraban en España unas elecciones que darían como resultado la elección de cuatro mujeres: Victoria Kent, Dolores Ibárruri, Ángeles Gil y Margarita Nelken.

A día de hoy, se han conseguido grandes avances en cuanto a lo que igualdad se refiere, pero aún queda mucho camino por recorrer. Muestra de ello es que más del 60% de personas licenciadas son mujeres, sin embargo, sólo un 13% consiguen alcanzar puestas de dirección; otro dato representativo es que en los consejos de administración de las grandes empresas europeas, las  mujeres solo representan el 11% frente al 89% masculino (excepto en Noruega, que, como quedó claro al comienzo de este post, siempre va a la cabeza en eso de la igualdad y el reparto es casi paritario: 42% y 58%). Esto es lo que se conoce como “Techo de cristal”, que, en palabras de la Comisión Europea es esa “barrera invisible resultante de un complejo entramado de estructuras en organizacionesdominadas por varones, que impide que las mujeres accedan a puestos importante“.

Podríamos ponernos a dar datos, pero estos pueden encontrarse en cualquier estudio o encuesta, lo que sirven son los hechos. La realidad es que, mientras que en Noruega se aprobaba una ley que permitía que las mujeres accedieran a los cargos, en España se convertía en prácticamente un hito histórico que cuatro mujeres alcanzaran el status de diputadas. Estas diferencias siguen a día de hoy, ya que (independientemente del color del partido que alcance el poder) actualmente Noruega está presidido por una mujer y tiene un gobierno absolutamente paritario (9 hombres y 9 mujeres); sin embargo, España nunca ha estado presidido por ninguna mujer y su actual gobierno dista mucho de ser paritario: de 14 componentes, lo conforman 4 mujeres y 10 hombres. Aunque por desgracia, es peor el ejemplo de Grecia, donde no hay ni una sola ministra…

Lejos de hacer una loa a Noruega o incluso a sus políticas, este primer post busca exponer poco a poco la realidad del mundo en que vivimos y dejar patente que no estamos tan mal como estábamos (valga como ejemplo las cuatro únicas diputadas del 36), pero estamos muy lejos de conseguir alcanzar una igualdad real (volviendo al ejemplo político, por ser el más visual, 4 ministras de 14). Esto son sólo pequeños ejemplos de cómo seguimos estando relegadas las mujeres a un segundo plano, pero siempre hay que mantener la esperanza. Algún día podremos alcanzar a Noruega en esta carrera y tener un gobierno paritario realmente, o incluso una mujer presidenta, quién sabe.

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