Política de hombre blanco (a woman’s place is in the resistance)

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El pasado sábado tuvo lugar en Estados Unidos (y en otros lugares del mundo para apoyar) la #Womensmarch contra las (previsibles) políticas misóginas que el “señor” Trump va a llevar a cabo en su país durante su mandato.

Quizás una de las cosas más destacables fue la tremenda presencia de mujeres jóvenes negras, quizás las más perjudicadas por esta elección y que mostraron una fuerza como hacía tiempo que no se veía. Como es lógico, los medios españoles se hicieron eco (aunque un poco a toro pasado) de esta gran marcha y, entre los comentarios a la noticia, se repetía uno: “Es el presidente electo, que no le hubieran votado” o su variante “Si protestan, ¿para qué le votaron?”. La respuesta es evidente: Ellas no le votaron y van a ser las principales víctimas de su elección. ¿Quién le votó? El mismo que votó a favor del Brexit y de Rajoy: el hombre blanco de clase media alta, en muchos casos sin estudios, que vive en lugares poco cosmopolitas y de edad adulta (entiéndase más de 45). Es evidente que un empresario misógino como él, que quiere hacer un muro en México para que no pasen los latinos, no va a gobernar para las mujeres, ni los jóvenes, ni los pobres, ni el colectivo LGTBI, ni para la paz, ni para la solidaridad. Igual que en España Rajoy no va a gobernar para las mujeres, los jóvenes, los pobres, las trabajadoras, los estudiantes, etc, etc, etc. Pero no pasa nada.

Quizás esa la mayor diferencia, ellas salieron a la calle al día siguiente de empezar el mandato para decir: “¡Eh! Estamos aquí, te vigilamos y no nos vas a pisotear”. Nosotros en cambio, votamos al hombre blanco de clase media (sea el partido que sea), le damos plenos poderes y le dejamos hacer. ¿Que otro partido le da el gobierno a un partido por ser el más votado? No pasa nada, nos quedamos en casa. ¿Que suben la luz en plena ola de frío? Pues nos vamos a pasar la tarde al centro comercial para no encender la estufa y listo. ¿Que chanchullean para que los bancos no devuelvan la cláusula suelo? Qué más da, yo no tengo hipoteca. Eso si, esos hombres blancos que dirigen el país se siguen peleando por dirigir los partidos políticos (que eso es mucho más importante que ayudar al pueblo, dónde va a parar) y claro, eso les quita tiempo de hacer algo para frenar la subida de la luz, por ejemplo (con ponerlo en las redes sociales ya cumplen con el cupo de protesta).

Pero tampoco es justo que diga que esto es algo nuevo, porque es tan viejo como la política misma. Los griegos inventaron la democracia, pero las mujeres no tenían derecho a opinar, como ahora. Eso si, todos son hiperfeministas, pero es que, según ellos, no consiguen encontrar a ninguna mujer preparada, fíjate tú qué cosa. Que según el INE, sobre datos de 2014, el porcentaje de mujeres con estudios superiores es de 53,3% frente al 46,7%, pero se esconden o será que para ser político no hay que tener estudios…

Aunque las mujeres vayan teniendo cada vez más representación política, se nos sigue prefiriendo en lugares poco destacados o dedicándonos a los cuidados y la familia. Desde aquí me gustaría hacer(nos) una propuesta: por qué no cogemos ese rol por los cuernos y, en unos tiempos tan insolidarios y faltos de corazón como estos, lo volcamos en la política y ocupamos nuestro lugar llevando a cabo una política solidaria, de cuidado al prójimo, de apoyo al desfavorecido (cuidados); de crecimiento, apoyo a jóvenes y estudiantes (crianza); de fortalecimiento de lo público para generar un sistema solidario y que sirva a los ciudadanos, de cuidar el medio ambiente (ama de casa, entendiendo como casa el planeta tierra).

Si lo hacemos, se pueden dar dos situaciones: O dejan de asignarnos el rol de ama de casa, cuidados y crianza porque lo estamos aplicando donde ellos no quieren y eso les acojona; o cambiamos el mundo y ponemos cada cosa en su sitio. Ojo, esto no quiere decir que vaya a ser una política blanda o que se pueda pisotear; esto quiere decir que (viendo la situación de los refugiados, por ejemplo) hace falta solidaridad y corazón y estos hombres medios que nos gobiernan no lo tienen.

Hagamos lo que hagamos (porque posiblemente muchas no esteis de acuerdo y posiblemente yo no haya sabido transmitirlo bien), no olvidemos nunca que en Austria conseguimos que un ecologista llegase al poder, cuando nadie contaba con ello y que el sábado (sólo las estadounidenses) consiguieron sacar a miles de personas a la calle. Porque el lugar de las mujeres es la resistencia y nosotras podemos mover el mundo.

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(Gracias Leia (Carrie Fisher) por todo)

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Why can’t we be friends? O la tontería humana de perder amigos por el interés

hqdefault Después de varios meses de parón y montañas rusas emocionales vuelvo a escribir en mi blog, porque parece que, al fin, la inspiración se ha dignado a volver a visitarme.

Hace unos meses, ya casi un año, decidí cerrar una etapa de mi vida y centrarme en mi, en mi vida y en mi futuro, que era algo que tenía muy abandonado. Me animé, no sin ayuda, a terminar los estudios que tenía mediados y que podrían abrirme nuevas puertas a todos los niveles, ya que con mi preciosa y desnuda diplomatura estoy en tierra de nadie, asunto que daría para una larga entrada de blog sobre los estudios y los trabajos, esas raras especies. También comencé a vivir experiencias nuevas que se suceden cada día y que a veces desembocan en conversaciones sobre a quién le toca fregar los platos o atar la basura, lo que generalmente depende del olor que emane del cubo que la contiene, y que igualmente dará para una entrada en algún momento sobre las maravillas de la convivencia y lo bien que se siente al llegar a casa y que te den un abrazo el día que lo necesitas, una pequeña bronca el día que necesitas espabilar, un aterrizaje para volver a poner los pies en el suelo o la seguridad de que cuando estás muerta de miedo ya puede venir una horda de zombies, que tienes quien te proteja. Pero todo esto, como decía, serán futuras entradas, siempre que la inspiración me acompañe.

Pero hoy no será ese el tema, será sobre lo que descubres cuando por fin creces y cierras una puerta.

Como sabéis los que me conocéis y los que no, ahora seréis conocedores, hasta hace unos meses estaba en política y, por razones que no vienen ahora a cuento, abandoné mi militancia. Había personas con las que me llevaba bastante bien, creyendo (inocente de mi) que incluso podríamos tener algún tipo de relación amistosa fuera de la política. Hoy, mientras jugaba con mi teléfono, confirmé que no es que sea inocente, es que soy gilipollas por pensarlo. Me puse a mirar contactos y seleccionar aquellos de los que no sabía nada hacía tiempo, era consciente que iba a seguir siendo así y tampoco me importaba; en ese momento, me di cuenta que, para muchas personas con las que había compartido muchos momentos, ya no existía. Ni una llamada o un mensaje de apoyo o un “¿qué tal? ¿cómo va todo?”. Nada. Supongo que no es nada personal, simplemente que ya no les soy útil y se han olvidado de mi, como ya harían de tantos otros. También hay que decir  que, pese a que durante algún tiempo si que esperé esa llamada, hace ya meses que soy yo quien no les necesita en su vida, pero quizás hasta hoy no había sido totalmente consciente de ello.

Pero por cerrar con buen sabor de boca, he de decir que desde que ni la política, ni muchas de esas personas, están en mi vida, soy más feliz (aunque la felicidad no sea más que la droga de los idiotas), vivo más tranquila y estoy rodeada (aunque a algunos nos separe algo de distancia o apenas tengamos tiempo de tomarnos un café) de personas menos tóxicas y mucho más maravillosas. Así que creo que he ganado con el cambio y que pueden meterse esa llamada no hecha donde les quepa.

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Me despido con una sonrisa y un sonido noventero que va que ni pintado, disfrutarlo a la salud de esos que no os supieron valorar y por eso os perdieron de su lado y ayudaron a que os convirtierais en los maravillosos seres humanos que seguro que sois —– Why can’t we be friends? de Smash Mouth